Foto: Alexander More
Iluminados solo por las linternas de sus celulares y el brillo de las estrellas, un grupo de viajeros espera, de madrugada y en medio del bosque seco, alguna señal de la pava aliblanca. Ya han escuchado el canto de los grillos, huerequeques, trogones y otros pájaros, pero no el de esa ave que se encuentra en peligro crítico de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Don Lino Rico Parra, el guía y guardián del Bosque de Frejolillo, en Huarmaca, es el único que no pierde la fe. “Aquí vive. La he visto desde que tenía 8 años”, dice en medio del silencio. De pronto, zas, se escucha un grito ahogado y agudo a lo lejos. “Esa es la pava de pasallos”, agrega.
El Bosque Seco de Frejolillo –ubicado en Huancabamba, en Piura– es uno de los últimos refugios de la pava aliblanca. Según los últimos estudios, esta especie se encuentra en Lambayeque, Cajamarca y Piura. En esta última región se concentra el 80% de la población, lo que constituye una razón suficiente para protegerla en su hábitat, tan amenazado por la tala indiscriminada y las concesiones mineras.
Don Lino Rico Parra, el guía y guardián del Bosque de Frejolillo, en Huarmaca, es el único que no pierde la fe. “Aquí vive. La he visto desde que tenía 8 años”, dice en medio del silencio. De pronto, zas, se escucha un grito ahogado y agudo a lo lejos. “Esa es la pava de pasallos”, agrega.
El Bosque Seco de Frejolillo –ubicado en Huancabamba, en Piura– es uno de los últimos refugios de la pava aliblanca. Según los últimos estudios, esta especie se encuentra en Lambayeque, Cajamarca y Piura. En esta última región se concentra el 80% de la población, lo que constituye una razón suficiente para protegerla en su hábitat, tan amenazado por la tala indiscriminada y las concesiones mineras.
